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A medida que nos acercamos al termino del siglo XX, queda en evidencia la creciente necesidad de información que cada ser humano requiere para desarrollar su diario vivir. Hoy en día las comunicaciones se multiplican para trasladar todo tipo de conocimiento e información, desde y hacia cada confin del mundo.
Si sólo se piensa en los principales problemás cotidianos que afectan al ser humano, se evidente que su probabilidad de tomar decisiones esta limitada tanto por la cantidad de información que requiera como por su capacidad para asimilarla y utilizarla con eficiencia. Ello es aplicable, por ejemplo, desde conocer el estado del tiempo, el valor de las acciones bursatiles, las condiciones de un sistema de salud, el estado del transito vehicular en la ciudad o en las carreteras, o bien, saber identificer la mejor oportunidad para proponer un negocio o finiquitarlo. En consecuencia, cualquier decisión que no esté respaldada por un adecuado proceso de análisis de la informacion pertinente, hace aumentar peligrosamente el grado de incertidumbre en el éxito o fracaso de le misma.
A su vez, el cumulo de información disponible, en permanente expanmion, obliga a una constante reevaluación del entorno, junto a una revisión del esquema decisional utilizado. La sola posibilidad de conocer los pormenores de un conflicto belico como el del Golfo en forma directa a través de la television, no sólo significa un triunfo tecnologico de transmisión de informacion, sino que plantea la necesidad de cuestionarse el tipo de control que, eventualmente, deberia existir sobre la misma, considerando que ella puede ser objeto de manipulación en sus variadas formas. Si bien esta temática ya se encuentra en el debate politico e intelectual de los diversos países, no es menos cierto que representa la punta de un iceberg poco explorado y menos entendido por los no especialistas. Si se traslada el asunto a nivel del Estado, encontramos que la complejidad de gobernar y administrar aumenta en forma vertiginosa y si, al mismo tiempo, consideramos el "nuevo orden mundial" en sus variables políticas, que implica la desaparición de dos polos de enfrentamiento claramente diferenciados, no es posible dejar de pensar que la necesidad de información y de decisiones oportunas es cede vez mayor, como unica forma de identificar y aprovechar por una parte, oportunidades que beneficien a los países y, por otra, generar la capacidad preventiva de identificar y regular conflictos: externos e internos, presentes, emergentes o potenciales. Al plantearnos este trabajo, como continuación de una linea de investigación iniciada hace dos años 1 , lo hacemos con el convencimiento intimo de la urgente necesidad de abordar un problema central para el Estado Democratico Moderno, especialmente de America del Sur. Entendemos, asimismo, que la tarea no es fácil tanto por las distorsiones como los prejuicios existentes en amplios sectores de le clase política y la ciudadania, quienes suelen entender muchas veces, que la Inteligencia se encuentra unida, inexorablemente, a un esquema de represión derivado de los gobiernos militares. En realidad, muchas de estes percepciones corresponden a parte de la mitologia que acompana a estos gobiernos y lamentablemente, esta aproximación cohibe a la clase política en su capacidad para entender la exigencia del mundo actual, de contar con Sistemás de Inteligencia de alta profesionalizacion, capacidad y credibilided. Por ello, nuestro trabajo está destinado a identificar los elementos de significación que se deben considerar en un Estado Democrático, respecto del rol y función de un Sistema de Inteligencia. Del mismo modo, nuestro esfuerzo esta dirigido a la proposición tanto de un marco conceptual como de una estructura para este Sistema, en el entendido que la experiencia de los países desarrollados no es aplicable en su totalidad al actual estadio de desenvolvimiento. Descargar |